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2 April 2007

Nuevo Museo de Arte Sacro de Málaga

Filed under: Turismo en Málaga — Callejero Málaga @ 13:24

EL ALCALDE DE MÁLAGA INAUGURA EL NUEVO MUSEO DE ARTE SACRO DE LA ABADÍA CISTERCIENSE DE SANTA ANA

El Ayuntamiento de Málaga ha rehabilitado gran parte de la abadía cisterciense invirtiendo 1.145.000 euros. En el nuevo espacio podrán verse obras de arte religioso de los siglos XVI al XX.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, inaugura esta tarde la rehabilitación realizada por el Ayuntamiento de Málaga de la Abadía del Cister, que incluye un nuevo museo de para la ciudad, en el que se muestra alrededor de 300 piezas de arte sacro de los siglos XVI al XX.

El Ayuntamiento de Málaga, a través de la empresa municipal Promálaga, ha financiado íntegramente las obras de rehabilitación de una parte de la Abadía cisterciense de Santa Ana, que han incluido un nuevo espacio museístico. Este nuevo espacio es más amplio y adecuado que el existente anteriormente. Se pasa de mostrar alrededor de 50 piezas a las 300 actuales. De esta manera, en el museo de esta comunidad de religiosas ya se pueden ver obras de arte no expuestas hasta ahora al público. El Museo de Arte Sacro podrá visitarse de lunes a sábado de 10:00 a 13:00 horas.

Las obras realizadas han consistido en la adaptación de la estructura existente para la reconstrucción del monasterio. Se ha ampliado éste y a la vez se ha ubicado en su interior el Museo de Arte Sacro. El importe de la actuación ha sido de 1.145.000 euros y las obras han sido ejecutadas por la constructora Volconsa.

Tras esta actuación municipal se recupera el coro bajo y alto, el obrador, el claustro y otras zonas. Además, dispone de los espacios necesarios para mostrar cerca de 300 piezas que van desde la escultura, a la pintura, platería, textiles y documentos propiedad del Monasterio. Su cronología es oscilante y va desde los siglos XVI al XX.
La actuación ha incluido las obras necesarias para la finalización de las plantas baja y primera. También se ha actuado en las escaleras de todas las plantas, en la cubierta y en las fachadas, tanto la principal como la de los tres patios.

Se ha pretendido que la vida cotidiana del convento no se vea afectada durante el horario de apertura del museo, cumpliendo la normativa vigente de este tipo de espacios. La superficie construida sobre la que se ha actuado es de 1.130,18 m2. Mientras que la zona completa del museo es de 508,81 m2.
EL ESCULTOR PEDRO DE MENA Y EL CISTER
Uno de los atractivos del conjunto monumental de la Abadía de Santa Ana lo constituye el que une su nombre al del escultor granadino Pedro de Mena. La vida de Mena permanece ligada al Cister por varias razones. La primera, por cuestión de simple vecindad, pues la inmediata calle de Afligidos albergaba la casa-taller donde el escultor vivió, trabajó intensamente rodeado de sus colaboradores y discípulos y, finalmente, fallecería. También porque en 1672, dos de sus hijas, Andrea y Claudia, y, años más tarde, una tercera, Juana Teresa profesaron como monjas de la Orden del Cister.
EL MUSEO DE ARTE SACRO
El Museo de Arte Sacro de la Abadía Cisterciense de Santa Ana está vertebrado en cuatro espacios.

Sala 1: Cister en la Historia. Dedicada preferentemente a exponer las piezas pictóricas conservadas en la Abadía. Junto a una obra escultórica: la Virgen Abadesa entronizada, conviven entre otras pinturas: el Santo Tomás de Aquino, del cordobés Antonio Palomino (1712-1713); la peculiar Verónica de la Virgen, seguidora (1575-1600) de los presupuestos marcados por Juan de Juanes; y la Virgen de la Rosa, pintura sobre cobre de Segismundo Laire (1604-1607). Completa el discurso de la sala una importante Inmaculada, esculpida entre 1676 y 1680 por Pedro de Mena

Sala 2: Imágenes del Barroco. Recinto de carácter temático dedicado a la historia y el carisma de la Orden del Cister, con especial referencia a la Abadía de Santa Ana. En esta sala tiene cabida una heterogénea muestra de pinturas y esculturas. También se contemplan elementos de metalistería y platería de singular relevancia artística. Junto a ellos una serie de documentos, grabados y bordados, destacando la túnica dieciochesca del Cristo del Despedimiento y el terno del Cristo de la Pollinica, realizado en 1658 por Sor Ana del Corazón de Jesús.

En este espacio se puede visitar la obra de arte de mayor antigüedad de la provincia de Málaga, titulada Virgen de los Peligros y Buen Suceso, obra de transición románico-gótica del año 1230, aproximadamente, y remodelada en 1629. También se hallan en esta sala, las esculturas de los Patriarcas San Benito y San Bernardo, modeladas por Andrea y Claudia de MENA. Entre las pinturas relevantes del siglo XVII expuestas en este espacio sobresalen la Virgen de Belén atribuida a Andrés de Hermosilla y el Cristo Lagar Místico con María Magdalena, de compleja simbología eucarística.

Uno de los más notables logros alcanzados de cara a esta nueva etapa del museo es haber “recuperado” para el espacio expositivo los bustos de Pedro de MENA del Ecce-Homo y la Dolorosa, conservados hasta ahora en la iglesia y que el artista esculpiera expresamente, entre 1675 y 1676, para su capilla funeraria en la primitiva iglesia cisterciense.

Mención especial merece la soberbia colección de Cartas de Profesión, documentos por los que las religiosas ratifican la promesa solemne a someterse, voluntariamente y de por vida, a la Regla de la Orden. Por lo general, muestran ricas e imaginativas ornamentaciones pintadas a base de grecas florales y geométricas, cartelas y espectaculares portadas dibujadas a modo de altares, frontispicios y retablos. El archivo del Monasterio conserva las Cartas de Profesión de todas sus religiosas desde 1644 hasta hoy.

Sala 3: Intimidad y Clausura. Presidida por el grupo escultórico anónimo de Santa Ana y la Virgen Niña, ejecutado entre1690 y 1720, y la talla de San Miguel Arcángel, realizado por Fernando Ortiz entre 1763 y 1771, esta sala recibe buena parte de la colección de escultura, integrada por piezas tan llamativas como el San Cayetano, la Virgen de la Aurora, el Nazareno o la Virgen del Pilar, esta última salida también del taller de Pedro de MENA. Destacan, asimismo, las colecciones de miniaturas de imaginería, los “escaparates” y fanales devocionales, en unión de los retablos y doseles domésticos, las cornucopias y los Nacimientos, agrupados en un impactante montaje que simula un gran escaparate, contenedor y expositor de pequeñas maravillas.

Sala 4: Sueño de Vida y Muerte. Auténtico trasunto de “guardería” mística, la sala muestra el juego de contrastes que preconiza la visión de la delicadeza infantil frente al profundo sentido dramático de los llamados “Niños de Pasión”. Entre ellos sobresale el diminuto Niño Jesús de la Espina, obra de taller malagueño del XVII. En torno a él se distribuyen los restantes Niños de Pasión pertenecientes a la Abadía, en unión de otras muestras escultóricas relacionadas con la temática infantil como el San Juanito, atribuido a Jerónimo Gómez Hermosilla. Radiante por su hermosura naturalista y trascendencia artística es el Niño Jesús de cuna, realizado por Pedro de MENA y Medrano que se ostenta en su espectacular cuna-retablo de las últimas décadas del XVII.
LA IGLESIA
Aunque fuera del circuito del Museo, la iglesia queda como espacio integrado en el discurso temático, conceptual e histórico trazado por el conjunto monumental del Cister. En el recinto del templo, edificado en 1878 por el arquitecto Jerónimo Cuervo, se propone junto a la contemplación de las obras que exornan el templo, una visita a la sepultura de Pedro de Mena. De estructura muy simple, el actual templo cuenta con una sola nave. En el exterior, destaca la portada, de piedra blanca y de líneas clásicas, presidida por una hornacina con la imagen en terracota de Santa Ana con la Virgen Niña, original del siglo XVIII. La iglesia alberga algunas de las obras escultóricas de mayor formato como el Cristo del Soberano Despedimiento que, en 1638, modelase Pedro Fernández de Mora; la Dolorosa datada hacia 1771 esculpida por Antonio Asensio de la Cerda y el Cristo del Gran Amor y Esperanza obra de Luis Álvarez Duarte, donado por un benefactor.